Sueño, desconocido

Aproximarse a los sueños es adentrarse en ese viaje a lo desconocido, un reto para despojarse del miedo a la incertidumbre. No podemos entender el sueño sin la noche, y la noche sin el día, o, lo que es lo mismo: ritmo y repetición, el ciclo y el tiempo, que, al igual que la respiración, son principios básicos asociados a la vida.

Esta aproximación al territorio del desconocido a través del sueño, se aleja de aquellas lecturas que pretenden reducir dicha experiencia a la traducción o interpretación de los sueños. En este caso, el sueño se erige como territorio inexplorado, como uno de los pocos anclas de la Humanidad con su origen y esencia.

Cuando llega la noche y cerramos los ojos comienza el viaje, el instinto despierta, y todas aquellas voces, ideas, pensamientos o recuerdos se convierten en imágenes que nos interpelan.  El sueño es el territorio donde habitan nuestros miedos, pesadillas e ilusiones, territorio de resistencia frente al adormecimiento diurno. Sumirnos en el ritmo impuesto sofoca la inquietud y anestesia los sentidos para regular los procesos vitales en busca de la optimización del tiempo improductivo, en busca del sujeto imperturbable. Los sentidos amenazados se rebelan y nos perturban como una enfermedad latente, el sueño se convierte en síntoma, nos llama y alerta cada noche buscando despertar nuestra curiosidad, invitándonos a adentrarnos en lo desconocido para despertarnos del letargo, recordándonos que existe un lugar para lo incomprensible, dormir para soñar, soñar para despertar.  

No podemos

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Tránsito Sueño es un conjunto de piezas que combina fotografía y vídeo.  En ellas aparecen distintas imágenes referentes a la idea del durmiente, el sueño, y el territorio intermedio entre ambos. La noche se presenta como una invitación a soñar, el durmiente duplica su peso mientras que el inconsciente emprende un viaje hacia lo desconocido. En la primera imagen se plasma ese concepto de invitación a la ensoñación, el Yo de las profundidades que arrastra al consciente, abandonando el cuerpo, y con él, las limitaciones físicas y racionales. Mientras que en la siguiente imagen, tomada del vídeo que se muestra a posteriori. El día como símbolo de quietud, congelado, inmóvil, muestra una escena de ceremonia mortuoria, la desaparición del instinto.

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Pesadillas Esta serie de dibujos parten de imágenes procedentes del sueño o la vigilia, donde el cuerpo y diversos elementos aparecen representados de una forma poco racional, con el objetivo de generar en el espectador esa inquietud fruto de la tensión que se crea entre lo desconocido y lo familiar.

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Ecos invisibles Esta instalación está formada por una intervención sobre pared escrita sobre la pared. Consiste en una serie de textos que han aportado diferentes personas sobre su experiencia en torno al sueño, miedos, recuerdos o pesadillas. Estas frases escritas con rotulador UV permanecen ocultas a simple vista, y sólo aparecen cuando el espectador toma la linterna y ejerce su propia búsqueda, convirtiendo así al espectador en explorador, en descubridor de secretos, en develador de lo oculto. La segunda pieza, consiste en un libro en el que cada persona que así lo desee, pueda plasmar su propio texto, en torno a los conceptos de sueño, miedo, recuerdo o pesadilla. En este libro, aparecen completos los textos cuyas frases se han tomado para crear la instalación 1. De esta forma, el espectador cierra su ciclo, pasando a ser parte de la obra que él mismo había descubierto. La invitación del libro al espectador dice así : “Este libro recoge los sueños, recuerdos, miedos o pesadillas. de todos aquellos que han querido formar parte de este proyecto para crear de forma colectiva, esta pieza que guarda bajo la apariencia de la palabra la experiencia de lo desconocido. Ahora, te pido a ti que compartas una recuerdo que tengas escondido, un sueño, un terror, una ocasión en la cual te sentiste desvanecer". 

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La memoria de las piedras “La memoria de las piedras” , donde se combina fotografía y dibujo a través de la técnica de la cianotipia, el paisaje hace visible el pasado como memoria y el futuro como presagio, es, además una reflexión sobre la Historia y los vestigios del pasado que conforman el presente, supone la representación de los sueños de la ciudad entendiéndola como un ser vivo, capaz de sentir y recordar, como un amigo invisible que acompaña a la humanidad, cuyos susurros atemporales son el eco de otro tiempo.

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